jueves, 6 de febrero de 2014

Un sueño

..."Yo te amo", me dijo con su dulce y tierna voz a mi oído y mi cuerpo se estremeció, a los pocos segundos tomo mi cintura con sus fuertes brazos y robo un beso a mi boca, un beso cálido, fresco y tierno; lo mire y el me miro, sus ojos me dijeron todo y los míos le decían  una y mil veces que no se alejara de mi. Así fue como el y yo nos mantuvimos firmes por mucho tiempo sin decirnos una sola palabra, los segundos corrían y parecían horas, la noche se hizo una eternidad y bajo la misma luna estábamos despiertos pensando uno en el otro.
Mi cabeza recostada en la almohada que ha sido testigo de mi amor hacia él, su cabeza recostada en su esplendida cama. Soñando e imaginando una vida con él y de pronto un sueño profundo me atacó en mi mente. 
Un sueño hermoso, un sueño al que nunca nadie pude haberle hecho sentir lo que sentí.
De repente estábamos en una casa llena de muebles blancos, piso de madera, un techo demasiado alto con unos candelabros de cristal como si fueran gotas congeladas en el techo; al fondo estaba la cocina y a un lado un ventanal tan transparente como el agua del mar, una vista maravillosa decoraba aquella terraza con una cerca de madera pareciendo un muelle, con el mar azul turquesa y una arena blanca casi como la nieve, dos sillas para recostarse. Al lado de la cocina había un corredor que daba hacia la sala y una chimenea adornaba aquel lugar. Al otro extremo estaba una escalera que daba a la recámara principal, la cama mas cómodas de todas con la vista espectacular hacia el paisaje del mar y el cielo azul. No podía imaginar que yo estaba en aquel lugar.
Mire mi mano izquierda y tenia una concha del mar, observe mi mano derecha y estaba su mano junto a la mía nos miramos uno al otro y sonreíamos como dos adolescentes traviesos que se habían escapado de la rutina y de las opresiones del trabajo y la familia. Subí a la habitación mientras el ponía nuestra música, yo me cambiaba de ropa, en seguida él subió y bajamos a la terraza un sombrero cubría mi cabeza, junto con unos lentes de sol que el mismo me había obsequiado, él se veía tan varonil, tan fuerte, y tan seguro de si mismo, nos sentamos a observar el atardecer, veíamos como el sol se ocultaba en el horizonte y él solo me abrazaba con mas intensidad. Decidimos entrar y preparar una rica cena; cocinamos ambos y nuestro grandioso paladar tuvo la delicadeza de haber cenado una exquisita comida. Terminando nos miramos el uno al otro y obtuvimos lo que tanto esperábamos, disfrutar de nuestro amor en todo su esplendor.
Al día siguiente llegaba él con el desayuno a la cama, la vista era hermosa el sostuvo mi mano y me dijo que cerrara los ojos, era evidente que había una sorpresa para mi, pero ¿que clase de sorpresa?, pronto estire mis manos y el en seguida puso una caja en mis ojos, sonrió y me dijo ábrelos, lo abrí lentamente y ocurrió lo inesperado, era un escrito donde respetuosamente y honorablemente me declaraba todo lo que en su corazón habitaba emoción y felicidad pero tenia una posdata que decía: "Cásate conmigo el día y la hora que tu propongas" en ese instante aparecí en mi  cama recostada en su chamarra y no paraba de sonreír.
¿Será acaso que todo este amor se vive en la vida real y en la vida de los sueños?...

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