Existen momentos en los cuales no sabemos a donde mirar y a donde ir, hay momentos en los cuales no sabemos a cuando llorar o sonreír, aparecen momentos donde no pensamos en nada ni en nadie mas que en nosotros mismos, llega un punto en la vida donde no sabes que hubo, que hay y que habrá.
Pudiera decirse que lo mejor y lo mas chistoso de esto es que los seres humanos somos tan predecibles, creemos que podemos con todo al mismo tiempo cuando en realidad solamente podemos con una parte de los problemas que nosotros mismos generamos. Tenemos la idea de que si somos fríos seremos valientes y que si somos sensibles somos los fracasados o débiles, cuando la mayoría de las veces si no es que todas las veces, sucede esto al revés; los que son fríos son los mas débiles y los que son sensibles los mas valientes.
Es tan patético el comportamiento del ser humano ante los problemas que surgen, por que simplemente pensamos y creemos que la solución esta en dos caminos o en el de llorar y estresarnos, o en el camino de hacernos las victimas y que nos ayuden, delegándole así el problema a otra persona otorgándole cierta culpa; cuando no es así.
Nosotros generamos y creamos nuestro propio destino conforme a las experiencias vividas, pero, ¿Como hacer para que ese destino sea el correcto? No lo se, esa interrogante existirá siempre y quizás no le haremos una solución concreta; sin embargo podemos hacer que nuestra respuesta mínimo sea agradable a nuestra vida para poder aplicarla.
Quizás la vida de muchas vueltas quizás al momento de solucionar un problema siempre llega otro, y quizás ni si quiera resolvamos el primer problema que teníamos inicial, pero siempre se solucionara pase lo que tenga que pasar.
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